jueves, 24 de febrero de 2011

La Meca

Caminando por la playa, encontré a un amigo musulmán muy poco ortodoxo. Estaba de pie, con los ojos cerrados.
- ¿Qué haces? - le pregunté.
- Rezo a la Meca.
- ¡Bromeas! Si ni siquiera estás mirando en la dirección correcta - insistí.

Mi amigo sonrió con indulgencia.
- En mi corazón son las cinco de la mañana, y me inclino humildemente ante la visión de la Santa Ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario