miércoles, 15 de diciembre de 2010

La torta de la Guinda (2)

- Tal vez podrías elegir algo que sea lo más normal posible- señaló Daniela a Valeria. Lina y Victoria la miraron sorprendidas. - Digo, a veces es más fácil si uno puede poner un ejemplo.

Valeria miró en torno suyo. Iba a tomar una piedra que estaba junto a su pie, cuando recordó haber oído alguna vez a su hermana hablar de propiedades de energía de las piedras. "Maldición", pensó.
Entonces, cerca suyo, vio una suerte de guindo enano, con varias guindas. Valeria sacó una de las guindas, y la mostró.
- Esto es normal. Sólo es una guinda y nada más.
- ¿Puedo verla? -preguntó Victoria con desgano.

Valeria sospechó que en alguna parte había una trampa, pero no sabía cuál podía ser. Así que decidió lanzar la la guinda a Victoria. Ella la atrapó en el aire.
- Sí, es una guinda normal -dijo Victoria sosteniéndola entre sus dedos.
Y en ese mismo momento, la percepción de Valeria comenzó a cambiar.
Pestañeó y vio la guinda con una fuerza en sus colores que nunca había visto, mientras escuchaba como en sueños la voz de Victoria "sí, una guinda normal como cualquier otra".
Volvió a pestañear, y fue consciente de las características de cada capa que tenía la guinda: el ollejo o piel, cada fibra de la pulpa, la corteza de la semilla... tragó saliva y sintió los olores, sabores y texturas de la guinda, como si todos sus sentidos pudieran saborear la guinda con una intensidad desconocida hasta ese momento.
Y entonces, se fijó en las moléculas de olor que la guinda emitía, alguna de las cuales llegaban a su nariz. Se sorprendió de ver de algún modo esas moléculas. Y vio como toda la guinda estaba compuesta de moléculas, de distintos elementos relacionados armónicamente entre sí, y átomos. Percibió la guinda compuesta de átomos. Y más aún, fue consciente de cada partícula subatómica presente en la guinda, en cada molécula, en cada capa...todos elementos en movimiento. Movimiento.
Observó como los límites de la guinda se difuminaban hasta casi desaparecer a nivel subatómico. Como a cierto nivel, la guinda compartía microelementos con el ambiente. Era como si la guinda fuese una con el ambiente, y el ambiente estuviese en la guinda. Todo tenía límites difusos a cierto nivel, todo se relacionaba armónicamente y en movimiento. Incluso ella, alejada de la guinda, se relacionaba con ella. Compartía información con la guinda, y la guinda con ella.

Empezó a dolerle la cabeza, pero ya no podía evitar percibir por todas partes como todo brillaba, se movía, se interrelacionaba, como todo -a cierto nivel- era la misma cosa, y al mismo tiempo, cada cual seguía siendo lo que era, sin más pretensión. La guinda... seguía siendo la misma guinda que había sacado y lanzado a Victoria, pero al mismo tiempo, veía como se componía, como se relacionaba con el espacio donde se encontraba, la veía con su intensidad de colores y texturas, como si viera por primera vez una guinda. Y esto ocurría con todo. Todo era movimiento, y era Uno a la vez, y al mismo tiempo, era Cada Uno separado, diferenciado.

Se sonrío sola. Podía percibirse igual a la Guinda, percibir la guinda en ella, la guinda presente en cada cosa, y cada cosa presente en la guinda. Sonaba muy loco, pero era lo que en ese momento percibía. Sintió, incluso, que si lo deseaba podía conversar y organizar micropartículas con las que formar los distintos átomos y moléculas con las que crear nuevas guindas o lo que quisiera...porque nada estaba realmente separado, todo era posible. Pero también se sintió feliz, porque percibía la armonía existente; en realidad, todo estaba bien. No hacía falta nada, y si faltaba, se crearía por sí solo.

Empezó a temblar. Sintió que todo temblaba, y entonces descubrió que no era un temblor, sino que estaba percibiendo no sólo el movimiento entre todo, sino que cada cosa tenía su propio movimiento... de algún modo, el último eslabón que podía ser capaz de percibir de la constitución de la materia, era vibración. En últimos términos, todo era vibración, energía, y en base a esta energía, a la relación entre las diferentes vibraciones era que se generaba y mantenía la materia... si la vibración fuese un sonido, estaba frente a una música espectacular. Es más, ella misma era una melodía de esta enorme sinfonía, melodía compuesta de diferentes acordes y notas.

Volvió a mirar la guinda. Victoria la seguía sosteniendo entre sus dedos y mencionando la "normalidad" de la guinda. Sólo era una guinda normal, como todas las personas y seres vivos o inertes eran normales. Sólo era una guinda, nada más, ni nada menos.
Valeria sonrió ampliamente al pensar esto último. Y entonces, Victoria entreabrió sus dedos y dejó caer la guinda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario